Liturgia

Viernes, 3 de octubre de 2025

Día de la Peregrinación del Jubileo de Roma

Es una de las principales siete iglesias de Roma. Según la tradición cristiana, la basílica fue consagrada hacia el año 325 para albergar las reliquias de la Pasión de Jesucristo traídas a Roma desde Tierra Santa por la emperatriz Helena, madre del emperador romano Constantino I. El suelo de la basílica se cubrió con tierra de Jerusalén, adquiriendo así el título de "en Jerusalén".

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Nos encontramos ante la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral del Papa como Obispo de Roma, madre y cabeza de todas las iglesias del mundo. Fue consagrada en el año 324 por el papa Silvestre I, tras el Edicto de Milán que permitió la libertad de los cristianos. Durante siglos, aquí se celebraron los concilios más importantes y aún hoy es signo de la unidad con nuestro Santo Padre.
Se dice que quien cruza sus puertas con fe recibe abundantes indulgencias, porque es entrar en el corazón mismo de la Iglesia. Para nosotros, cruceros, esta basílica nos recuerda que no caminamos solos: somos parte de una Iglesia universal que nos acoge y envía.

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Estamos ante la Escalera Santa. La tradición nos dice que son los 28 peldaños que Jesucristo subió en el pretorio de Poncio Pilato en Jerusalén, el día de su pasión. Santa Elena, madre del emperador Constantino, la trajo a Roma en el siglo IV, y desde entonces los fieles la suben de rodillas en oración y penitencia.

Cada escalón está marcado por el dolor de Cristo y por las gotas de su sangre, que aún se veneran en algunos puntos. Esta escalera es memoria viva del sufrimiento de nuestro Señor: aquí se mezclan la humillación y la victoria del amor.

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Nos encontramos ante la Basílica de Santa María la Mayor, la primera iglesia dedicada a la Virgen en Occidente, construida en el siglo V tras el Concilio de Éfeso, que proclamó a María como Madre de Dios. Este lugar ha sido siempre refugio y consuelo de los fieles, y custodia el icono de la Virgen Salus Populi Romani, venerado durante siglos por Papas y peregrinos de todo el mundo.

Cuenta la tradición que, en una cálida noche de verano, la Virgen hizo caer una nieve milagrosa sobre el monte Esquilino, señalando el lugar exacto donde debía edificarse su templo. Desde entonces, esta iglesia se convirtió en un signo del cuidado maternal de María sobre la ciudad de Roma y sobre toda la Iglesia.

Para nosotros, este templo es también un faro de esperanza y protección. Aquí queremos detenernos, ofrecer nuestra peregrinación y renovar nuestra devoción a la Santísima Virgen de las Angustias, que nos acompaña y guía, y al Santísimo Cristo de la Vera Cruz, que nos fortalece para llevar con valentía nuestra cruz en la vida diaria.

Que esta visita nos recuerde que nuestra fe tiene raíces profundas y que siempre podemos acudir a María como Madre y refugio en todas las dificultades.

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La Procesión Jubilar comienza en la Piazza Pia, desde donde nuestro grupo de hermanos, encabezados por una cruz, partirá en oración hacia la Iglesia de Santa Maria en Traspontina para   llegar a la Basílica de San Pedro por la Puerta Santa.

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6.- Cantos Misa del Jubileo

Cantos para acompañar a la Misa del Jubileo.

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