Procesión Jubilar

Introducción (Piazza Pia)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

Todos: Amén. 

Hermano Mayor: El Dios de la esperanza, que, en el Verbo hecho carne, nos llena de todo gozo y paz en nuestra fe, por la potencia del Espíritu Santo, esté en medio de nosotros. 

Todos: Bendito sea el Señor, nuestra esperanza. 


Lectura de la Carta a los Romanos (5, 1-5)

Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado

Después de la lectura se hace un breve silencio. 

Hermano Mayor: Encaminémonos en el nombre de Cristo: camino que lleva al Padre, verdad que nos hace libres, vida que renueva el mundo.


Por las intenciones del Santo Padre

Padrenuestro...

Dios Te Salve María...

Gloria...


Inicio de la Procesión con la Cruz

SALMO 122 (121) (se alterna lectura con canto)

(Estrofa cantada)

 ¡Qué alegría cuando me dijeron:

"Vamos a la casa del Señor"

Ya están pisando nuestros pies

Tus umbrales, Jerusalén

(Estrofa leída)

Jerusalén, que fuiste construida

 como ciudad bien compacta y armoniosa.

 Allí suben las tribus, las tribus del Señor–

según es norma en Israel para celebrar 

el nombre del Señor.

(Estrofa cantada)

 ¡Qué alegría cuando me dijeron:

"Vamos a la casa del Señor"

Ya están pisando nuestros pies

Tus umbrales, Jerusalén

(Estrofa leída)

 Porque allí está el trono de la justicia, 

el trono de la casa de David. 

Auguren la paz a Jerusalén:

 «¡Vivan seguros los que te aman! 

¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!».

(Estrofa cantada)

 ¡Qué alegría cuando me dijeron:

"Vamos a la casa del Señor"

Ya están pisando nuestros pies

Tus umbrales, Jerusalén

(Estrofa leída)

Por amor a mis hermanos y amigos, 

diré: “La paz esté contigo”.

 Por amor a la Casa del Señor, 

nuestro Dios, buscaré tu felicidad.

 (Estrofa cantada)

 ¡Qué alegría cuando me dijeron:

"Vamos a la casa del Señor"

Ya están pisando nuestros pies

Tus umbrales, Jerusalén


SALMO (84) Lee un lector las estrofas y los hermanos responden

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Mi alma se consume de deseos 

por los atrios del Señor; mi corazón

y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. 

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Hasta el gorrión encontró una casa, 

y la golondrina tiene un nido donde 

poner sus pichones, junto a tus altares,

 Señor del universo, mi Rey y mi Dios. 

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar!

¡Felices los que encuentran su fuerza en ti,

al emprender la peregrinación! 

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Al pasar por el valle árido, lo convierten en un oasis; 

caen las primeras lluvias, y lo cubren de bendiciones;

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Ellos avanzan con vigor siempre creciente 

hasta contemplar a Dios en Sión. 

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Señor del universo, oye mi plegaria, 

escucha, Dios de Jacob; Protege, Dios,

 a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido.

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte; 

yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios

antes que vivir entre malvados.

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

Lector:

Porque el Señor es sol y escudo; 

Dios da la gracia y la gloria, 

y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud.

¡Señor del universo, feliz el hombre que confía en ti!

Todos: 

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!


Reflexión (Iglesia Santa Maria de Traspontina)

“La esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto. En ella vemos que la esperanza no es un fútil optimismo, sino un don de gracia en el realismo de la vida. […] Al pie de la cruz, mientras veía a Jesús inocente sufrir y morir, aun atravesada por un dolor desgarrador, repetía su “sí”, sin perder la esperanza y la confianza en el Señor. […] En el tormento de ese dolor ofrecido por amor se convertía en nuestra Madre, Madre de la esperanza. […] En los angustiosos acontecimientos de la vida, la Madre de Dios viene en nuestro auxilio, nos sostiene y nos invita a confiar y a seguir esperando. (Spes non confundit, 24) 


Por las intenciones del Santo Padre

Dios Te Salve María...

Dios Te Salve María...

Dios Te Salve María...


Letanías de la Virgen

Santa María de Las Angustias

Ruega por nosotros

Santa Madre del Cristo de La Vera-Cruz...

Santa Pura entre las puras...

Madre, la más amante de todas las madres...

Madre desde el Calvario, al pie de La Cruz...

Madre de la Misericordia...

Madre Dulce y Amorosa...

Madre Bienaventurada...

Madre del servicio y entrega al prójimo...

Madre de mirada acogedora...

Consuelo de nuestros pesares...

Bálsamo en el dolor...

Luz en la última hora...

Sierva humilde de Dios...

Destino hermoso del arcángel...

Engalanada por Dios Padre...

Ensalzada por el Hijo...

Sagrario augusto del Espíritu Santo...

Bendición de las familias...

Amiga que nunca falla...

Pilar bendito de la Fe...

Fervor de nuestros antepasados...

Intachable en el Amor...

Profunda en la oración...

Norte en el desconcierto...

Esperanza nuestra...

Altar del Cielo...

Gloria de Nazaret...

Gozo de Belén...

Mediadora de la gracia en Caná...

Fidelidad en el Gólgota...

Ánimo en Jerusalén...

Lirio suave...

Límpida azucena...

Clavel de aroma eterno...

Rosa sin espinas...

Flor de las flores...

Semilla de la alegría...

Encaje de estrellas...

Reina de las vocaciones...

Reina de los servidores del Evangelio...

Reina de las misiones...

Reina en el silencio de la clausura...

Reina de los gobiernos que buscan la paz...

Reina Coronada por la Trinidad en el Cielo...

Reina y Madre de los Cruceros...

Reina de Alcalá...

Reina de los Cielos...

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. 

Amén.


Cantos a la Virgen

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Letanías de los Santos por las intenciones del Santo Padre

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad. 

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

R: Ruega por nosotros

Santa María, Madre de Dios

San Miguel

Santos Ángeles de Dios.

San Juan Bautista.

San José

San Pedro y San Pablo

San Andrés

San Juan

Santos Apóstoles y Evangelistas

Santa María Magdalena

Santos discípulos del Señor

San Esteban

San Ignacio de Antioquía

San Lorenzo

Santas Perpetua y Felicidad

Santa Inés

Santos Mártires de Cristo

San Gregorio

San Agustín

San Martín

Santos Cirilo y Metodio

San Benito

San Francisco

Santo Domingo

San Francisco [Javier]

San Felipe Neri

San Juan María [Vianney]

Santa Catalina [de Siena]

Santa Teresa de Jesús.

Santa Francisca Cabrini

Santa Teresa del Niño Jesús

Santa Faustina Kowalska

Santa Teresa de Calcuta

San Pío de Pietrelcina

San Pablo VI

San Juan Pablo II

Santos de Dios


R: Líbranos Señor

Por tu misericordia

De todo mal

De todo pecado

De la muerte eterna

Por tu Encarnación

Por tu muerte y resurrección.

Por el envío del Espíritu Santo


R: Escúchanos Señor

Nosotros, pecadores, te rogamos

Conforta e ilumina a tu santa Iglesia

Protege al Papa, a los obispos y sacerdotes y a todos los ministros del Evangelio

Envía nuevos trabajadores a tu mies

Da justicia y paz al mundo entero

Ayuda y conforta a todos los que están afrontando pruebas y dolor

Guárdanos y confírmanos en tu santo servicio a nosotros y a todas las personas consagradas a ti


Jesús, Hijo del Dios vivo, escucha nuestra súplica. 

Jesús, Hijo del Dios vivo, escucha nuestra súplica.


Salmo 23 (24) (en la Puerta Santa)

1º grupo

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

Él la fundó sobre los mares,

Él la afianzó sobre los ríos.

2º grupo

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

1º grupo

El hombre de manos inocentes

y puro corazón,

que no confía en los ídolos

ni jura contra el prójimo en falso.

2º grupo

Ese recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

1º grupo

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

2º grupo

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, el fuerte, el poderoso,

el Señor poderoso en la batalla.

1º grupo

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

2º grupo

¿Quién es ese Rey de la gloria?

El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria.


Oraciones por las intenciones del Santo Padre (dentro de la Basílica de San Pedro)

Padrenuestro...

Dios Te Salve María...

Dios Te Salve María...

Dios Te Salve María...

Gloria...


Profesión de Fe (en la Tumba del Santo Apóstol)

Credo...

Si quien preside es un ministro ordenado, se concluye con una bendición.  

Si quien preside es un laico, la conclusión es la siguiente:

Bendigamos al Señor.

Todos: Demos gracias a Dios.


Canto final

Toma tu Cruz y Sígueme...