Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén

Acto de Bendición de las Cruces de Hermano

Canto inicial 

Proclamemos jubilosos
el triunfo de la Cruz
y adoremos fervorosos
el sacrificio precioso
en que se inmoló Jesús.

«Toma tu Cruz y sígueme»
tú nos has dicho, Señor.
Contigo vamos a tomarla
con tan dulce carga
te amaremos mejor.

Formando un haz apretado
como lo has querido tú,
caminemos hermanados
siempre a tu Cruz abrazados,
Cristo de la Vera-Cruz.

Estribillo

Te rogamos nos concedas
vivir siempre tu Hermandad
y siguiendo tras tus huellas,
que al fin lleguemos por ellas
a gozar tu Eternidad.

Estribillo


Monición de entrada

Hermanos:

Nos encontramos hoy reunidos en esta Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, lugar santo donde se veneran fragmentos del madero en el que nuestro Señor Jesucristo entregó su vida por amor a todos. Aquí, donde la sangre del Redentor sigue resonando como memoria viva de salvación, nuestra Hermandad de la Vera Cruz de Alcalá del Río quiere comenzar su peregrinación jubilar hacia la tumba del apóstol Pedro.

Venimos como hijos que buscan al Padre, como hermanos que caminan juntos, como cruceros que llevan en el corazón a Cristo crucificado y a su bendita Madre, la Virgen de las Angustias. Ellos —el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, que con su entrega en el madero nos enseñó el amor sin medida, y la Santísima Virgen, que al pie de la cruz nos acogió como hijos en medio de su dolor— son los faros que iluminan nuestro caminar, dentro y fuera de nuestro pueblo, aquí en Roma, y allá donde la Hermandad haga presente la fe.

La cruz de hermano que hoy traemos con nosotros es el signo de nuestra identidad, el testimonio que nos recuerda quiénes somos y a quién pertenecemos. Es un pequeño madero que une nuestro pecho con el de Cristo y nos marca como miembros de esta familia crucera.

Al iniciar este camino, queremos poner en las manos de Dios y bajo la protección de la Virgen las cruces que cada uno portamos. Que ellas nos recuerden en todo momento que la vida del cristiano es peregrinación constante, que el amor a Dios y a los hermanos pasa por la entrega, el servicio y la humildad, y que sólo abrazando la cruz alcanzamos la verdadera alegría.

Que este acto de oración sea, pues, un encuentro profundo con el Señor que nos salva y con la Madre que nos consuela. Que, unidos como Hermandad, sepamos vivir este Año Jubilar como gracia de reconciliación y como oportunidad para volver al Evangelio con un corazón renovado y siempre unidos en oración al Santo Padre.

Que el Santísimo Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de las Angustias sean quienes alumbren nuestro camino, hoy en Roma y siempre en la vida, hasta llegar juntos al gozo eterno.


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (16, 24-26)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.

Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?

¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?»

Palabra del Señor.

Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.


Bendición de las Cruces

Oremos:

Señor Dios nuestro, que quisiste salvar al mundo por el misterio de la cruz de tu Hijo, escucha nuestra súplica.

Mira a estos hijos tuyos, que como miembros de la Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Río, llevan con devoción esta cruz como signo de fe y de pertenencia.

Derrama tu bendición sobre estas cruces: que sean para ellos memoria viva del amor de Cristo, testimonio de entrega y servicio, y signo de unidad en la Hermandad y en la Iglesia.

Haz, Señor, que quienes las porten, sepan aceptar las pruebas y sufrimientos de la vida como un camino para seguir a Jesús, asumiendo sus actitudes de amor y servicio, y negándose a uno mismo para vivir por Él.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Todos: Amén.


Oración final y envío

Señor, ponemos en tus manos esta peregrinación que hoy comenzamos.

Que caminar hacia San Pedro sea signo de nuestra comunión con toda la Iglesia y con nuestro Santo Padre el Papa.

Danos fuerza en el camino, y haz que esta experiencia jubilar sea para cada uno de nosotros un encuentro renovado contigo, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.


Canto final (Himno de la Hermandad)

Cristo de la Vera-Cruz,
luminaria de este pueblo
la fe de nuestros mayores,
sol de los alcalareños.

Bendito Cristo del alma,
dueño de los sentimientos
de tus hijos tan amados,
esclavos de tus anhelos.

Ay, Virgen de las Angustias,
la reina de los cruceros,
la rosa más primorosa
que nos regaló el cielo.

Salve flor pura y hermosa,
radiante como un lucero,
quiero bañarme en tus ojos,
lagunas de mi sosiego.

Alcalá cante gozosa
a Cristo en el madero
de la Vera-Cruz pendiente,
orgullo de los cruceros.

Alcalá cante gozosa
a la gracia hecha consuelo,
la Virgen de las Angustias,
la causa de sus desvelos.

Alcalá cante gozosa
a la Vera-Cruz.