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Jesús en la Cruz, la Madre y el discípulo

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos.

Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

Del Evangelio de San Juan

Estaban en pie junto a la cruz de Jesús su Madre, María de Cleofás, hermana de su madre y María Magdalena. Jesús, al ver a su Madre y junto a ella al discípulo preferido, dijo a su Madre: “Mujer, ahí  tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: ”Ahí tienes a tu madre”.

 

Meditación

Al aceptar que el Hijo muera, al privarse de Él por la humanidad, María acoge a otros, para ser Madre nuestra. En el momento en que Jesús es elevado y glorificado en la cruz, María recibe la definitiva consagración de su sí. El sí de Belén está llegando a su culminación.

En todo el Evangelio, María es la alejada, solo ahora es traída a primer plano. Esta es la hora, este es el momento en que María ocupa su papel con pleno derecho en la obra redentora. Ahora es cuando entra en la misión de su hijo con el mismo oficio que tuviera en su origen. El de madre.

Jesús y María, habéis compartido totalmente el sufrimiento: Tú, Cristo, en la cruz; y Tú, Madre de las Angustias, a los pies de la misma. La lanza ha traspasado el costado del Salvador y la espada ha traspasado el corazón de la Virgen Madre.

Jesús y María, os doy el corazón y el alma mía. Jesús y María, asistidme en mi última agonía. Jesús y María, que entregue en paz junto a vosotros el alma mía.

 

PADRE NUESTRO, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.