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 III ESTACION

Jesús es condenado por el Sanedrín

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos.

Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

Del Evangelio de San Mateo

Entonces, se levantó el sumo sacerdote y le dijo: “¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos atestiguan contra ti?”. Pero Jesús seguía callado. El sumo sacerdote le dijo: “Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. Le dice Jesús: “Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo”.

 

Meditación

Trágicamente, Jesús es víctima no de los malos, sino de los buenos de entonces, los ancianos, sacerdotes y escribas. Un tribunal, signo de la justicia, actúa injustamente, a la inocencia se le hace culpable.

¿Cuántas veces  actuamos de juez y condenamos según nuestros personales criterios?

Jesús es víctima de lo que más tajantemente combatió: la hipocresía y el odio. Es frecuente querer quitar de en medio al que interpreta la vida, desde la coherencia y la limpieza.

Cristo, perdonando y amando hasta el final, venció la muerte, la mentira y el odio.

¡Cristo de la Vera-Cruz, a menudo juzgamos a los demás apresuradamente, indiferentes a la realidad de los hechos e insensibles a los sentimientos de las personas! Ponemos en marcha estratagemas de auto justificación e intentamos explicar la forma irresponsable en que nos hemos comportado con "el otro". ¡Perdónanos!

 

PADRE NUESTRO, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.