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Virgen de las AngustiasLa Virgen de las Angustias es una talla de vestir o candelero de tamaño natural (la talla mide 1 metro con 62 centímetros). En ella aparecen todos los grafismos que la atribuyen a la paternidad de José Montes de Oca, algunos de ellos ya esbozados anteriormente. Al contemplar la imagen, lo primero que debe destacarse de su rostro es serenidad y pureza, contrarrestada por el misterio que ocultan sus ojos, con lar largas pestañas naturales, pobladas y rizadas en el párpado superior y en el inferior pintadas con gran realismo, en los que se acumula todo el dramatismo de su semblante. Dichos ojos son exoftálmicos y de gran veracidad y brillo, puesto que están realizados en vidrio. Los párpados superiores y el surco palpebrogeniano bien marcados, refiriéndonos al geniano borde inferior de la órbita, produciendo una mirada oblicua e introspectiva; estando ésta coronada por unas cejas de correcto dibujo, rectas, gruesas y de líneas angulosas, en cuyo nacimiento se contraen dibujando surcos verticales en el ceño, que no impiden ver las formas óseas de su frente. En ésta se ha realizado un estudio anatómico muy real, distinguiendo la sien, tensando el músculo frontal y el temporal; aunque no por ello deja de presentarse como una frente de firmes contornos, despejada y femenina; en muchas ocasiones adornada por pequeños mechones de su cabello, siendo este natural, castaño oscuro y ondulado.
La nariz es recta y de proporciones generosas, aunque si la observamos frontalmente nos dibuja la ilusión de una nariz hebraica, puesto que en su trazado se presentan bien delimitadas la raíz, el dorso y la punta; siendo la primera muy estrecha y la responsable de dicho espejismo. Las aletas nasales -casi imperceptiblemente ensanchadas por el efecto del sollozo contenido están muy definidas, esbozando el surco nasolabial y dando lugar a la forma triangular del labio superior, conocido como arco del amor. Su boca es pequeña, carnosa y de contornos definidos, con el labio inferior dividido. Se nos muestra entreabierta dejando ver el tallado de unos pequeños dientes de blanca policromía.
El surco mentolabial agudiza la prominencia de su barbilla, de mentón ilustre con la peculiaridad de un profundo hoyuelo, redondeado y bien definido.virgen2
El óvalo facial se afila debido al tratamiento que se ha realizado sobre las mejillas, relajando éstas y resaltando sutilmente los pómulos. Esto se ve reforzado por la policromía de la encarnadura, siendo de una tonalidad muy natural, sonrojando las mejillas, pómulos y párpados y dando un tono más pálido al resto de las facciones. Éstas desvelan la imagen de una mujer madura, de bellísimas proporciones, en un ahogo de sollozo exento de lágrimas, debido a que aún no ha vencido el llanto, o quizás ya había derramado tantas lágrimas al contemplar el martirio de su hijo que en su alma sólo había un vacío desconsuelo. Es una angustia anunciada, pero que una madre no puede contener. Del calvario emocional de la Virgen, la Biblia apenas hace referencias, pero sí nos atestigua que estuvo presente en el tormento de Jesús (Jn. 19, 25).
El perfecto dramatismo anatómico con el que se trata el cuello nos delata la acción de reprimir el hálito de un ser angustiado, ya que los músculos contraídos de éste resaltan la escotadura; perfilando un triángulo casi perfecto y desnudando la traquea. Todo esto es debido al suspiro que reprimen sus labios.
Esta perfección anatómica esbozada en el rostro no deja olvidadas aquellas partes menos visibles, como son los pabellones auditivos, grafismo particular de Montes de Oca, que hace que estos estén perfectamente constituidos y modelados.
Sus manos son de formas llenas y definidas, con depresiones en la base de todos los dedos. Las uñas son de larga y ancha pala estilizando los dedos al llegar a su fin. Esto se ve agudizado por la larga extensión de las falanges de éstos. El dedo anular y corazón aparecen convergentes, mientras los demás se muestran con una posición más reposada. En sus manos lleva atributos marianos; en la izquierda porta rosario y rosa de pasión, que puede ser sustituida por un pequeño ramillete de flores naturales cuando es expuesta en Solemne Besamanos; y en la derecha un pañuelo de dolorosa.
La figura de la Virgen de las Angustias es esbelta y elegante, nos muestra unos contornos femeninos y delicados, siendo sus proporciones muy equilibradas.

Virgen4Su cabeza se mantiene ligeramente inclinada hacia delante, como acomodándose a la mirada de quien está orando a sus pies, sin inclinación a ningún lado. Alguien se atrevió a definirla como “la angustia misma plasmada en la madera”.
El ajuar con el que la Stma. Virgen de las Angustias se presenta al culto a largo del año se ajusta, en sus colores, al ritual litúrgico que la Santa Iglesia establece para sus ceremonias; teniendo todo ello un significado y simbolismo que hace descubrir en Ntra. Señora en dichos momentos, una expresión singular en su semblante.
Así, para la celebración de la graVirgen3n fiesta de la Virgen en su Pura e Inmaculada Concepción y la Natividad de Ntro. Señor, la Stma. Virgen viste con manto y saya bordados en oro sobre terciopelo azul celeste; mostrando en su rostro la presencia de la gracia santificante en una expresión cercana de joven madre, plena de virtudes y dones, concebida inmune al pecado. Este color no se introduce como expresión de la Liturgia hasta que su Santidad Pío IX le concede tal rango mediante la Bula “Ineffabilis Deus”, del 8 de diciembre de 1854 en la que definió solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción de María con estas palabras: “Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles” (Dz. 1641).
En el mes de febrero, y para la celebración de los cultos de su Solemne Novena, preside el altar ataviada con manto bordado de color granate -signo de la Pasión, el Amor y la Realeza, haciendo resaltar en su rostro la pureza y la serena majestad de su mirada-; que alterna con saya del mismo color o con la de trazado asimétrico sobre terciopelo verde musgo.
Para el periodo cuaresmal, la Virgen Santísima viste como mujer del pueblo hebreo, sin bordados ni aderezos; saya color jacinto, con cíngulo rayado de sedas y manto azul con vueltas blancas, recogido en la cintura, y sencillo aro dorado de estrellas circundando su cabeza. Con este atuendo, en el que cabe resaltar la perfección en las simetrías y pliegues de su tocado, y la singularidad de la diversidad cromática de los tejidos, la luz de su mirada intensifica la espera al pie de la cruz.
Vestida de Reina para la Salida Procesional del Jueves Santo, la solemnidad del verde oscuro de su manto decimonónico con excepcionales bordados del más puro estilo romántico y rica saya juanmanuelina hacen que su belleza sea sublime e impregnada de elevado clasicismo.
En los Cultos Mayores del Solemne Quinario al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz, su Bendita Madre le acompaña con manto y saya en tisú blanco y bordados en oro; y verde manzana en la celebración de su anual Besamanos; acordes estos colores con la liturgia de la Pascua Florida.
La belleza de la Stma. Virgen de las Angustias se convierte en bálsamo para el dolor de sus hijos cuando en noviembre viste de negro luto, haciendo que el espíritu del crucero se consuele ante su Luz Mediadora.
Todos estos rasgos y facciones componen un ideal de belleza, tan real que parece desvelar que posee vida propia, ya que según la época del año, la luz de cada día, el color de sus ropajes y -lo que es más importante- el ánimo con la que el devoto la mire, cambia la expresión de su cara. Esto no solamente lo perciben aquellas personas que le tienen gran devoción, sino también aquellas que, ajenas a este sentimiento, se acercan a contemplarla.

Extraído del libro “La Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Río. Historia y Alma de una Devoción”, publicado nuestra Hermandad en octubre de 2006.

 
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