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JUEVES SANTOS VENIDEROS

Cuando eres niño todo es mucho más fácil; se dice que “la sonrisa de un niño es la pureza de Dios” y probablemente sea cierto.

El niño no observa diferencias, es feliz con tu felicidad y se apena con tu pena; disfruta con sus amigos y amigas, juega, ríe, se divierte, siente y ama al resto sin importarle el “cómo” o por qué”. Quizás por ello el sueño de un niño es tan inocente, tan intenso, tan relajado.

Cuando eres un niño, las semanas y los meses son larguísimos, la espera inmensa, las vísperas eternas... Pero el tiempo pasa, se cumplen los años, aparecen las responsabilidades, los estudios, algún "chasco", el trabajo, los hijos, Y todo cambia según los caminos que eligen o, simplemente, se toma en la vida…

… y un día te das cuenta que aquella persona que ha pasado por tu lado era tu amiga de clase o tu hermano de piolas, juegos, travesuras, deberes o exámenes y ahora no le has dedicado ni una sonrisa, ni un leve "Adiós":

“Pero ¿por qué? ¿Ha sido él quien no me ha hablado? ¿Quizás he sido yo? ¿Qué nos ha pasado?  A ver si un día le digo.... uff que tarde, quizás mañana"...

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.” 

Antoine de Saint-Exupéry

 

Seguramente no fue fortuito, Ellos siempre están detrás callados, pero vigilantes; hoy quiero recordar que así fue y así lo cuento.

Ocurrió hace un año, el verano terminaba, volvíamos a la rutina. Sabía que en octubre se reinauguraba la Casa Hermandad de la Plazoleta y se hacía dentro de los actos del XLV aniversario de la Coronación de Nuestra Bendita Madre de las Angustias, Ella siempre parte de nuestra vida, hizo que surgiera a idea. La generación de Cruceros que nacimos en 1971 y que ese año también cumplíamos 45 años, ¡teníamos que hacer algo!

Un quinto del 71 me había informado que se iba a colocar un azulejo con el escudo de nuestra Hermandad y... "¿Porque no?  ¿Y si lo regalamos nosotros, sus niños del 71?...

... Ya lo habíamos hecho antes, ¿cuándo fue? A sí, ya me acuerdo, cuando cumplimos 25 años, pero ¡hace ya tanto tiempo!"

De momento aparecieron los temores, aquellos miedos estúpidos que aparecen justo el fatídico día en que dejamos de ser niños y que nos impide ser como éramos, sencillos, inocentes; esos miedos que algunos llaman madurez.

"¿Y a quién llamo? ... ¿Pedir dinero a Fulanito si hace años que no lo veo?  Además, la cosa está muy mala, ¿Y si me dice que no, o no me conoce? Es tarde, la gente trabaja... bueno, mañana llamo"

Pero no, Ella que siempre está detrás de todo lo bueno, hizo que aquel día descolgara el teléfono y llamase, sin dilaciones, sin miedos. A partir de ese momento todo fue muy sencillo. Primero llamé a aquellos amigos y amigas más cercanos, para contar la idea, buscar apoyos y saber que les parecería. Os lo aseguro, no hubo reparos, ¡todo fue tan fácil! Era obvio, Ellos estaban muy cerca.

La idea caló en el alma de todos y la hicieron suya, en pocas horas montamos un grupo de whatsapp. Inicialmente queríamos juntar a 12 o 14 hermanos, en menos de 3 días éramos más de 26.

Desde entonces todo ha sido imparable. La donación se llevó a cabo, y siendo tantos, un leve esfuerzo cubrió con creces los costes del Azulejo con el Escudo de nuestra Hermandad que adorna la planta baja del “almacén”. Un pequeño regalo que quedará, hasta que ellos quieran, en nuestra antigua Casa Hermandad y que solo pretendía mostrar la vinculación por nacimiento de este grupo de Hermanos a María Santísima de las Angustias Coronada.

Pero, no todo quedó ahí, organizamos una comida de Hermanos el domingo 26 de febrero de 2017, último día de Novena, y a partir de ese momento todo cambió.

Esa mañana Ella estaba radiante, cuando el sol de la plazoleta iluminó su cara, todos pudimos verla, ¡estaba tan contenta!, todos sus niños, algunos desde el cielo, estaban allí.

No queremos ser pedantes, de verdad, ni pecar de presuntuosos, nada de eso; pero he dicho bien, sus niños.

Ahora, perdidos los miedos, hemos vuelto a sentir como entonces, ser como entonces, como cuando éramos niños; nos damos los buenos días y las buenas noches, bromeamos, volvemos a mirarnos como amigos y somos amigos, hermanos. Ahora nos saludamos con una sonrisa o un beso, disfrutamos al hacerlo, sin reparos, nos hacemos fotos juntos que compartimos en grupo, tenemos ideas, intereses comunes y todo por Ella, ha sido Ella, Nuestra Bendita Madre, quien nos ha unido y ha sacado, una vez más, lo mejor de todos...

Hermanos, es la Madre de todos, sin diferencias, pero nosotros tenemos la suerte de ser sus Niños, los Niños de la Coronación.

Gracias al Santísimo Cristo De la Vera-Cruz y a nuestra Bendita Madre María Santísima de las Angustias Coronada por habernos acogido y guiado en estos 46 años, gracias por toda una vida, gracias porque siempre habéis estado ahí.

Isaac Bernal. Mayo 2017