Entre los momentos más especiales que puede vivir un crucero durante el año se encuentra, escrita con letras ya imborrables en la memoria de todos, la celebración que cada 10 de octubre realizamos en conmemoración del magno acontecimiento que supuso para nuestra localidad en general, y para el apasionado sentir crucero en particular, la Coronación de nuestra Amadísima Madre de las Angustias el 10 de octubre de 1971. Fue, y de ahí su renovado espíritu año tras año, el comienzo de una nueva forma de entender y aplicar nuestra religiosidad, más cercana aún si cabe a nuestra verdadera razón de ser: el servicio a los demás y, especialmente, a quienes más lo necesitan.

La Coronación de Nuestra Madre Bendita de las Angustias, por aquel ya lejano 10 de octubre de 1971, de manos del Eminentísimo y Reverendísimo Señor Don José María Bueno Monreal, Cardenal-Arzobispo de Sevilla, fue un hecho que cambió para siempre el devenir de la vida religiosa y social de este milenario pueblo de Alcalá del Río.

Es digno de destacar la entradilla de Capítulo 13 dedicado a LA CORONACIÓN del libro “LA HERMANDAD DE LA VERA-CRUZ DE ALCALÁ DEL RÍO. HISTORIA Y ALMA DE UNA DEVOCIÓN”, publicado en 2006 por nuestra Hermandad: “aunque intuían que estaban dando un importante paso hacia delante, los cruceros de 1971 aún no tenían una conciencia clara de todo lo que la solemne Coronación de María Santísima de las Angustias iba a suponer en el futuro. En cualquier caso, por el momento en el que se produjo, por la actitud abierta de quienes la vivieron o por los mensajes que se dieron, aquella Coronación vino a marcar un hito histórico de tal magnitud que ya toda la Historia de las cofradías alcalareñas podría clasificarse en un antes y un después de aquella Coronación.”

En los albores de la década de los 70 del siglo pasado, se respiraban aires de cambio en todos los sectores de la sociedad; políticos, económicos y religiosos.

Por aquel entonces, el matrimonio compuesto por nuestros Hermanos D. José Parrado Quiles y Dña. Edelmira García Mirot, con motivo de sus Bodas de Oro, ofrecieron a la Hermandad hacer un regalo a la Virgen de las Angustias: una Corona de Oro y piedras preciosas que adornaran las sienes de Nuestra Bendita Madre. Nuestra Hermandad vió en este hecho la posibilidad de llevar a la práctica lo que tenían en mente, y realizar un acto que conmoviera los cimientos de toda la vida social y cofrade de Alcalá: una acción que adquiriese una trascendencia sin parangón en la historia de nuestra Hermandad y de nuestro pueblo.

Conforme se fueron acercando las fechas, y a pesar de que, curiosamente, la Hermandad había pensado una fecha durante la última quincena de septiembre, no sería hasta la tarde del domingo 10 de octubre, a las 7 y media de la tarde, cuando el Cardenal fijó su compromiso de asistencia. No pudo ser mejor la fecha elgida. Nada se dejó en improvisación: todo con la solemnidad y el buen hacer que caracteriza a nuestra Hermandad. Así, comenzaron los actos el jueves, 7 de octubre, primer jueves de mes, a las 7 de la mañana, nuestros Titulares salían en Rosario hacia la Iglesia Parroquial, para celebrar los cultos programados. De la misma forma que en la procesión de Madrugada de mayo. Luciendo ataviada de Hebrea Nuestra Señora y suponiendo toda una revolución para la provincia, peregrinando muchos devotos a pie desde los pueblos vecinos. A continuación tendría lugar el Triduo preparatorio. El acto de la Coronación de la Virgen tuvo una máxima difusión, por lo novedoso y trascendental que suponía: de hecho, la mañana del 9 de octubre, en 1971, Andalucía se despertó con la portada que el diario ABC tuvo a bien elegir para la víspera del día de la Coronación. La Virgen, bellísima en un plano de perfil, ocupando la primera página del periódico con más difusión en nuestra comunidad.